El fin del soporte de Windows 10 no es una noticia nueva: el sistema dejó de recibir soporte oficial el 14 de octubre de 2025. Lo que sí tiene fecha inmediata es el cierre del periodo de gracia. Las actualizaciones de seguridad extendidas (ESU) para consumidores terminan el 13 de octubre de 2026.
Y el parque de equipos no se ha movido tanto como se esperaba: en junio de 2026, alrededor del 28 % de los PC con Windows del mundo seguía en Windows 10.
Qué significa «sin soporte» en la práctica
No significa que los equipos dejen de encender. Significa que, cuando aparezca una vulnerabilidad nueva, no habrá parche. El riesgo no es teórico: ya ocurrió con Windows 7 y con Windows Server 2008, donde las campañas masivas llegaron después del fin de soporte, no antes, precisamente porque los atacantes sabían que nadie iba a cerrar la puerta.
A eso se suman efectos menos comentados pero igual de reales: incompatibilidad progresiva con aplicaciones nuevas, problemas de cumplimiento en sectores regulados y el coste de una migración de urgencia, que siempre sale más cara que una planificada.
Tres caminos, y ninguno es «no hacer nada»
- Migrar a Windows 11. Es la vía recomendada. La mayoría de los equipos comprados desde 2018 son compatibles y la actualización suele ser gratuita, siempre que el hardware cumpla los requisitos: TPM 2.0, procesador soportado y memoria suficiente.
- Contratar ESU y ganar tiempo. Para empresas, educación y organizaciones, el programa de actualizaciones de seguridad extendidas puede adquirirse por hasta tres años, con un coste anual que aumenta cada año. Es un puente, no un destino.
- Renovar hardware. Inevitable en la parte del parque que no cumple requisitos. Conviene decidirlo pronto por una razón adicional que explicamos más abajo.
El detalle que hace fallar la inscripción en ESU
Muchas empresas descubren tarde que el ESU no se activa sobre cualquier equipo. Hace falta que el PC esté en la versión 22H2 de Windows 10, con el parche KB5046613 instalado y con privilegios administrativos para completar el proceso.
Si su inventario no dice en qué versión está cada equipo, ese es el primer trabajo, y no el de comprar licencias.
Por qué esperar a 2027 puede salir más caro
Hay un factor que no aparece en los comunicados de Microsoft: el precio de los componentes. Durante 2026, la demanda de memoria para inteligencia artificial disparó el coste de la RAM y del almacenamiento, y los analistas no prevén una normalización antes de finales de 2026 o comienzos de 2027. Aplazar la renovación del parque no congela el gasto: lo traslada a un momento en que el hardware cuesta más.
Un plan de seis semanas, que es el tiempo que queda
- Inventario real. Cuántos equipos hay, en qué versión están y cuáles cumplen los requisitos de Windows 11.
- Clasificación por riesgo. No todos los equipos importan igual: los que manejan datos financieros o de clientes van primero.
- Prueba de aplicaciones críticas sobre Windows 11 antes de mover a nadie.
- Decisión explícita para el remanente: migrar, comprar ESU o reemplazar. Por escrito y con fecha.
- Ventana de ejecución acordada con las áreas, para que la migración no coincida con el cierre contable.
Nada de esto es complejo. Es trabajo de soporte y de gestión de puestos de trabajo, hecho con orden y con un responsable. Lo que no funciona es enterarse el 14 de octubre.
Fuentes consultadas
- Compuservices, «¿Qué hacer si tu empresa aún no migró de Windows 10?: el fin de soporte, ESU y el camino seguro hacia Windows 11».
- Epic, «Fin de soporte de Windows 10: ¿Es seguro usarlo en 2026?».
- Redenet IPM, «Fin de soporte Windows 10: qué hacer si tu empresa no ha migrado».
- Ynvolve, «Subida precio RAM 2026: impacto en la memoria para servidores».
- Imagen destacada: Dai Lygad, A view from the office, CC BY 4.0, vía Wikimedia Commons.




