
Hackers de México que robaba millones todos los meses
No forzaron ninguna caja fuerte: encontraron un hueco en el sistema de transferencias entre bancos y lo usaron durante meses. La historia de un fraude
El fraude digital no ataca sistemas: ataca personas. Un correo que parece del banco, una llamada que parece de soporte, una página de pago que parece la de siempre. La parte técnica suele ser trivial; lo que funciona es la prisa, la autoridad aparente y la costumbre de no comprobar.
Para una empresa, el riesgo tiene dos caras. La primera es la evidente: alguien autoriza una transferencia que no debía. La segunda es más silenciosa: las credenciales que un empleado entrega sin darse cuenta acaban siendo la puerta de entrada a los sistemas de la compañía.
En este archivo repasamos cómo operan las estafas más habituales —clonación de tarjetas, suplantación de identidad, fraudes que empiezan por un mensaje— y qué hábitos concretos las frenan. Casos reales, explicados sin dramatismo y sin tecnicismos.
La primera defensa es que alguien pueda comprobar rápido si un mensaje es legítimo. Esa consulta, resuelta en minutos, es lo que hace una mesa de ayuda.

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