Q fue presentado como el primer asistente de voz sin género: una voz sintética construida para que quien la escuche no la clasifique como masculina ni femenina. No es un experimento estético, sino una respuesta a un sesgo bien documentado.
La mayoría de los asistentes de voz son femeninos; las aplicaciones bancarias suelen tener, en cambio, voz masculina, ¿y si creamos un dispositivo que no sea ni hombre ni mujer?
Esa fue la pregunta que se hizo un grupo de investigadores y creativos en Dinamarca que, con ayuda de una lingüista, crearon el primer asistente virtual de género binario (o género neutro).
Te invitamos a que escuches su voz.
Cómo se construyó un asistente de voz sin género
El proyecto grabó las voces de varias personas no binarias y las procesó hasta situar el tono en la franja que el oído humano no asigna con claridad a un hombre ni a una mujer, alrededor de los 145 a 175 hercios. Por encima de ese rango la voz se percibe femenina; por debajo, masculina. El resultado se difundió como una muestra abierta para que cualquier fabricante pudiera usarla, no como un producto comercial.
Por qué importa que exista un asistente de voz sin género
El motivo es sencillo de comprobar: los asistentes domésticos más extendidos salieron al mercado con voz femenina por defecto y en papel de subordinados que obedecen órdenes. La UNESCO dedicó a este asunto el informe «I’d blush if I could», en el que advierte que esa combinación refuerza el estereotipo de la mujer disponible y sumisa cada vez que alguien le habla a un altavoz. Una voz neutra rompe esa asociación por la vía más directa: quitando el género de la ecuación.
La discusión no se agota en el sonido. Un asistente de voz escucha, graba y envía a un servidor lo que oye, y esa es la parte que conviene mirar con más cuidado en casa y en la oficina; la tratamos en los cuatro riesgos principales de los asistentes de voz. El mismo proyecto Q se cuenta también en esta otra entrada del blog.




