Niveles de RAID: qué son, cuál elegir y por qué no sustituyen al respaldo

Esquema de los niveles de RAID 1, 5 y 10 con el reparto de datos, la copia en espejo y la paridad entre discos

Los niveles de RAID son las distintas formas de combinar varios discos para que trabajen como uno solo, repartiendo entre ellos los datos, la velocidad y el margen de fallo. Elegir bien el nivel decide si la rotura de un disco es un aviso que se atiende con calma o una parada de la empresa entera. Esta guía explica qué es un arreglo de discos, cómo funciona cada nivel, cuántos discos pide, cuánta capacidad deja libre y, sobre todo, por qué ninguno sustituye a una copia de seguridad.

Está escrita en dos niveles de lectura. Si usted no es de sistemas, encontrará en lenguaje llano qué gana y qué arriesga con cada opción, y qué preguntas conviene hacerle a su proveedor antes de firmar. Si usted administra la infraestructura, encontrará el detalle: penalización de escritura, ventana de reconstrucción, discos de reserva, dónde conviene poner la controladora y cuándo tiene más sentido un sistema de archivos moderno que un arreglo clásico.

Qué es un RAID y qué problema resuelve

Un disco duro es una pieza mecánica o electrónica que, tarde o temprano, se rompe. Cuando en ese disco vive el sistema de facturación, la carpeta compartida o la máquina virtual del ERP, su rotura no es un incidente de hardware: es una empresa detenida. La respuesta del sector a ese problema tiene casi cuarenta años y se llama RAID.

Las siglas vienen del inglés Redundant Array of Independent Disks, arreglo redundante de discos independientes. El término lo acuñó un informe técnico de la Universidad de California en Berkeley firmado en 1987 por David Patterson, Garth Gibson y Randy Katz, y publicado como artículo en 1988. Su idea original era provocadora: en lugar de comprar un disco enorme y carísimo, juntar varios discos baratos y hacer que el conjunto fuera más rápido y más fiable que la pieza cara. De ahí la palabra que hoy ya no se usa, inexpensive, económicos.

En la práctica, y sea cual sea el nivel RAID elegido, el arreglo presenta al sistema operativo un único volumen. Detrás puede haber dos discos o veinticuatro, pero el servidor ve uno. Lo que cambia de un nivel a otro es cómo se reparte la información entre esas piezas y cuántas de ellas pueden fallar sin que el volumen desaparezca.

Los tres mecanismos que combinan todos los niveles de RAID

Por muchos números que aparezcan en la documentación, todos los niveles de RAID se construyen combinando tres mecanismos. Entenderlos hace innecesario memorizar tablas.

  • División (striping). El archivo se corta en trozos y cada trozo se escribe en un disco distinto. Como varios discos trabajan a la vez, el conjunto lee y escribe más rápido. Ahora bien, este mecanismo por sí solo no protege nada.
  • Espejo (mirroring). Cada dato se escribe íntegro en dos discos a la vez. Si uno muere, el otro tiene la información completa. Es el mecanismo más simple y también el más caro, porque la mitad de la capacidad se dedica a la copia.
  • Paridad (parity). El arreglo calcula un dato de control a partir de los demás, mediante una operación lógica llamada o exclusivo. Con ese dato de control puede reconstruir lo que había en el disco que falte. Cuesta mucha menos capacidad que el espejo, pero exige cálculo en cada escritura.

Por ejemplo, una comparación sencilla ayuda con la paridad. Si usted sabe que tres números suman 100 y conoce dos de ellos, puede deducir el tercero. La paridad hace exactamente eso con los bits: guarda la «suma» para poder despejar la incógnita cuando falte una pieza.

Los niveles de RAID de un vistazo

Esta tabla resume los cinco niveles de RAID que se montan hoy en el noventa y nueve por ciento de los casos. Más abajo cada uno tiene su apartado, con el detalle de cuándo conviene y cuándo no.

NivelMecanismoDiscos mínimosCapacidad útilDiscos que pueden fallarUso típico
RAID 0División2100 %NingunoDatos temporales, edición de vídeo, cachés
RAID 1Espejo250 %UnoDisco de arranque, servidores pequeños
RAID 5División + paridad3(n−1) / nUnoArchivos, respaldos en disco, NAS
RAID 6División + doble paridad4(n−2) / nDosArreglos grandes, discos de alta capacidad
RAID 10Espejo + división450 %Uno por parejaBases de datos, hipervisores, correo
Resumen de los niveles de RAID de uso corriente. «n» es el número total de discos del arreglo.

Nivel RAID 0: velocidad sin red de seguridad

Entre los niveles de RAID, el 0 es el único que no protege absolutamente nada. Solo divide. Corta cada archivo en bloques y los reparte entre todos los discos, de modo que dos unidades entregan aproximadamente el doble de rendimiento que una. Toda la capacidad queda disponible: cuatro discos de 4 TB dan 16 TB.

El precio de esa velocidad es severo. Como cada disco guarda una parte distinta y ninguna está repetida, la rotura de una sola unidad destruye el volumen completo. Peor todavía: el riesgo aumenta con el número de discos, porque basta con que falle cualquiera de ellos. Un arreglo de ocho discos tiene ocho veces más probabilidad de perderse que un disco suelto.

Por eso el RAID 0 no es, técnicamente, un nivel redundante, pese a que la «R» de las siglas prometa lo contrario. Tiene sentido para material de trabajo que se puede volver a generar: un espacio de montaje de vídeo, una carpeta de compilación, una caché. No lo tiene para nada que usted no quiera volver a crear desde cero.

Nivel RAID 1: la copia en espejo

De todos los niveles de RAID, el 1 es el más sencillo de explicar: escribe lo mismo en dos discos. Es decir, no hay cálculo, no hay reparto, no hay complejidad: son dos unidades idénticas. Si una se rompe, la otra sigue sirviendo el volumen sin interrupción y sin pérdida.

Por otra parte, la lectura se beneficia, porque la controladora puede pedir datos a cualquiera de las dos copias. La escritura, en cambio, no mejora: hay que escribir dos veces. Y la capacidad útil es la mitad, que es el coste que se paga por la sencillez.

Así pues, su lugar natural es el par de discos donde arranca el sistema operativo del servidor, precisamente porque la reconstrucción es trivial: copiar de un disco al otro, sin cálculos. También es la opción sensata en servidores pequeños con dos bahías. Cuando las bahías son muchas, el espejo simple se queda corto y conviene mirar hacia el RAID 10.

Nivel RAID 5: paridad distribuida, el más discutido

El RAID 5 es, con diferencia, el más popular de los niveles de RAID con paridad. Divide los datos entre todos los discos y, además, reparte entre ellos los bloques de control. Con tres discos de 4 TB quedan 8 TB útiles; con cinco, 16 TB. La eficiencia es su gran argumento: solo se sacrifica el equivalente a un disco, sean tres o sean doce.

También tolera la pérdida de un disco. Mientras ese disco falte, el arreglo sigue funcionando en modo degradado, reconstruyendo al vuelo cada dato que se le pida a partir de la paridad. El rendimiento cae mucho en ese estado, pero el servicio continúa.

La penalización de escritura

Cada escritura pequeña en un RAID 5 obliga a cuatro operaciones: leer el dato viejo, leer la paridad vieja, escribir el dato nuevo y escribir la paridad nueva. En el sector se conoce como penalización de escritura y vale 4. En un RAID 6 vale 6, y en un RAID 10 solo 2. Esa diferencia es la razón por la que las bases de datos con muchas escrituras pequeñas rara vez viven sobre paridad.

NivelOperaciones por escrituraEfecto práctico
RAID 1 y RAID 102Escritura rápida y previsible
RAID 54Aceptable en archivos, pobre en bases de datos
RAID 66La escritura pequeña es su punto débil
Penalización de escritura de cada nivel, medida en operaciones de disco por cada escritura aleatoria.

El agujero de escritura

Además, hay un segundo detalle que conviene conocer. Si el servidor pierde la corriente justo entre la escritura del dato y la de su paridad, el arreglo queda con una paridad que no corresponde a los datos. El fenómeno se llama agujero de escritura y su consecuencia es silenciosa: la incoherencia no molesta hasta el día en que hay que reconstruir, y entonces devuelve datos corruptos.

Sin embargo, las controladoras de gama empresarial lo resuelven con una batería o un condensador que respalda su memoria caché. En Linux, el controlador md ofrece un registro de paridad parcial con la misma finalidad. Sea cual sea la vía, un RAID 5 sin esa protección y sin un sistema de alimentación ininterrumpida detrás arrastra un riesgo real.

Nivel RAID 6: dos discos de margen

El RAID 6 hace lo mismo que el 5, pero calcula dos bloques de paridad independientes en lugar de uno. Por tanto, es el más conservador de los niveles de RAID con paridad. Así soporta la pérdida simultánea de dos discos. Pide un mínimo de cuatro unidades y sacrifica el equivalente a dos.

De hecho, su razón de ser está en el tamaño de los discos actuales. Reconstruir un arreglo con unidades de 16 o 20 TB tarda muchas horas, a veces días, y durante toda esa ventana un RAID 5 está sin protección alguna. Con doble paridad, la caída de un segundo disco durante la reconstrucción deja de ser fatal. Por eso la recomendación habitual del sector es sencilla: a partir de seis discos, o con unidades de gran capacidad, conviene RAID 6 antes que RAID 5.

Nivel RAID 10: el que eligen las bases de datos

El RAID 10 es el nivel RAID que combina los dos mecanismos más simples. Primero forma parejas en espejo y después divide los datos entre esas parejas. Con cuatro discos hay dos espejos; con ocho, cuatro. La capacidad útil es siempre la mitad.

A cambio ofrece lo que ningún otro de los niveles de RAID con paridad puede dar: escritura rápida, porque no hay cálculo, y reconstrucción rápida, porque basta con copiar de un disco a su pareja sin leer el resto del arreglo. Esa reconstrucción corta reduce muchísimo la ventana de riesgo.

Ahora bien, sobre la tolerancia hay que ser preciso, porque circula mucha imprecisión. Un RAID 10 garantiza sobrevivir a un disco caído. Puede sobrevivir a más —hasta la mitad del arreglo— siempre que no caigan las dos unidades de una misma pareja. Es decir, con suerte aguanta varios fallos; sin suerte, dos bastan para perderlo todo. Planificar con la garantía, y no con la suerte, es lo correcto.

En resumen, es el nivel indicado para bases de datos, servidores de correo y almacenes de máquinas virtuales, que es justo donde se concentran las escrituras pequeñas y aleatorias. Si en su empresa hay un servidor de virtualización de servidores con varias máquinas encima, este suele ser el nivel correcto para su almacenamiento.

Los niveles de RAID que ya casi nadie monta

En la documentación antigua aparecen más niveles de RAID. Conviene saber qué eran, aunque hoy apenas se vean, porque todavía se los encuentra uno en equipos heredados y en pliegos mal copiados.

NivelQué hacíaSituación actual
RAID 2División a nivel de bit con código corrector HammingObsoleto; los discos ya corrigen errores por su cuenta
RAID 3División por bytes y un disco dedicado a la paridadObsoleto; el disco de paridad era un cuello de botella
RAID 4División por bloques y un disco dedicado a la paridadCasi desaparecido; el RAID 5 lo mejoró repartiendo la paridad
RAID 50Varios grupos de RAID 5 divididos entre síVivo en arreglos grandes que buscan rendimiento con paridad
RAID 60Varios grupos de RAID 6 divididos entre síVivo en cabinas de muchas bahías
JBODDiscos sueltos, presentados de forma independienteHabitual bajo sistemas de archivos que gestionan la redundancia
Niveles históricos y combinaciones anidadas. JBOD no es un nivel de RAID, sino la ausencia deliberada de uno.

Cuántos discos hacen falta y cuánta capacidad queda

Por lo tanto, esta es la cuenta que más se pregunta y la que más sorpresas da al recibir la factura. Las fórmulas son simples y conviene tenerlas a mano al dimensionar una compra.

NivelFórmula de capacidadCon 4 discos de 8 TBCon 8 discos de 8 TB
RAID 0n × tamaño32 TB64 TB
RAID 1tamaño de un disco8 TB8 TB
RAID 5(n − 1) × tamaño24 TB56 TB
RAID 6(n − 2) × tamaño16 TB48 TB
RAID 10(n ÷ 2) × tamaño16 TB32 TB
Capacidad útil por nivel. Todos los discos de un arreglo deben tener el mismo tamaño: el más pequeño marca el límite.

Aun así, conviene hacer dos advertencias sobre esas cifras. La primera es que el fabricante cuenta los terabytes en potencias de mil y el sistema operativo en potencias de mil veinticuatro, así que un disco de 8 TB aparece en pantalla como 7,27 TiB. No falta nada: son dos unidades distintas. La segunda es que un volumen nunca debe llenarse del todo; por encima del ochenta y cinco por ciento de ocupación, casi cualquier sistema de archivos se degrada.

Dónde vive el arreglo: controladora, software o sistema de archivos

Los niveles de RAID dicen cómo se reparten los datos. Falta decidir quién hace ese reparto, y esa segunda decisión pesa tanto como la primera.

OpciónVentaja principalRiesgo que hay que cubrir
Controladora dedicadaCaché con batería, gestión propia y arranque desde el arregloSi la tarjeta muere, suele hacer falta otra de la misma familia para leer los discos
RAID por software (md en Linux, Espacios de almacenamiento en Windows)Los discos se leen en cualquier equipo; sin dependencia de hardwareConsume procesador y exige que el sistema arranque para montar el volumen
RAID integrado en la placaCoste ceroCasi siempre es software disfrazado, con controlador propietario y poca visibilidad
Sistema de archivos con redundancia (ZFS, Btrfs)Detecta y corrige corrupción silenciosa mediante sumas de verificaciónNecesita memoria y un diseño pensado desde el principio
Dónde puede residir la lógica del arreglo, con la contrapartida de cada opción.

La última fila merece especial atención. Un RAID clásico sabe que un disco falta, pero no sabe si el dato que le devuelve un disco vivo es correcto. Un sistema de archivos como ZFS con sus grupos RAID-Z guarda una suma de verificación de cada bloque y detecta esa corrupción silenciosa, que es una avería real y poco conocida. En Windows Server, la función equivalente son los Espacios de almacenamiento, y en Linux la implementación clásica está descrita en la documentación del subsistema md del núcleo.

La reconstrucción, que es el momento delicado

Cuando un disco falla y se sustituye, cualquiera de los niveles de RAID con redundancia entra en reconstrucción: recalcula el contenido de la unidad nueva a partir de las demás. Ese proceso es el punto en que más arreglos se pierden, y merece explicarse con calma.

Durante ese proceso ocurren tres cosas a la vez. El arreglo está sin protección, o con menos de la habitual. Todos los discos supervivientes se leen de punta a punta, que es la carga más exigente que van a soportar en su vida. Y el rendimiento del servicio cae, porque la reconstrucción compite con el trabajo normal.

Cuánto tarda la reconstrucción en cada nivel RAID

Tamaño del discoReconstrucción aproximada en RAID 5 o 6Reconstrucción aproximada en RAID 10
2 TBDe 4 a 8 horasDe 2 a 4 horas
8 TBDe 15 horas a un día y medioDe 8 a 14 horas
16 TBDe uno a tres díasDe 16 a 30 horas
Órdenes de magnitud, no garantías: el tiempo real depende de la carga del servidor, de la prioridad configurada y del modelo de disco.

El argumento del error de lectura irrecuperable

Existe además un argumento estadístico que conviene manejar con cuidado, porque se cita mal a menudo. Las fichas técnicas de los discos declaran una tasa de error de lectura irrecuperable, típicamente de un sector por cada 1014 bits leídos en gama de consumo y de un sector por cada 1015 o 1016 bits en gama empresarial. De ahí salió hace años la profecía de que un RAID 5 grande no podría terminar nunca una reconstrucción. La realidad ha sido menos dramática, porque esa cifra es un límite garantizado y no una frecuencia observada, y porque las controladoras modernas siguen adelante marcando el sector ilegible en vez de abortar. Aun así, la conclusión práctica se sostiene: cuanto más grande es el disco, más larga es la ventana y más motivos hay para elegir doble paridad o espejo.

Discos de reserva y verificación periódica

Por fortuna, dos prácticas reducen mucho el riesgo y cuestan poco. La primera es el disco de reserva, el hot spare: una unidad instalada, encendida y vacía, que la controladora incorpora sola en cuanto detecta un fallo. Con ella la reconstrucción empieza en segundos en vez de esperar a que alguien lleve un disco al centro de datos.

La segunda práctica es la verificación periódica, que según el fabricante se llama patrol read, scrubbing o comprobación de coherencia. Consiste en leer el arreglo entero cada cierto tiempo para encontrar sectores defectuosos antes de necesitarlos. Sin ella, un sector ilegible puede pasar meses inadvertido y aparecer justo el día de la reconstrucción, que es el peor momento posible.

Un arreglo sin vigilancia es un arreglo sin protección

Y esto es lo que más se ve en las auditorías y lo que menos se cuenta. Un RAID que perdió un disco hace ocho meses y nadie lo notó no protege a nadie: está funcionando con la única copia que le queda, esperando el segundo fallo. El arreglo hizo su trabajo, avisó, y nadie estaba escuchando.

De hecho, la señal existe siempre: un led ámbar en la bahía, una alerta en la consola de la controladora, un correo del sistema, una entrada en el registro. Lo que falta casi siempre es alguien que la reciba. Por eso el arreglo forma parte de lo que se vigila junto con el resto del servidor, y no de lo que se instala y se olvida; el apartado sobre monitoreo de servidores detalla qué métricas conviene recoger y con qué herramientas.

  • Estado del arreglo: óptimo, degradado o fallido.
  • Estado de cada disco, con sus indicadores de autodiagnóstico.
  • Salud de la batería o el condensador de la caché.
  • Fecha de la última verificación de coherencia.
  • Temperatura de las bahías, que acorta la vida de los discos cuando se dispara.

Ningún nivel de RAID es una copia de seguridad

Esta es, sin duda, la confusión más cara del almacenamiento empresarial, y la razón por la que este apartado ocupa el centro de la guía. Un arreglo protege contra la avería de un disco. Contra nada más.

El motivo es que todos los niveles de RAID escriben en tiempo real. Cuando alguien borra la carpeta de contabilidad, los discos ejecutan ese borrado a la vez y con toda fidelidad. Cuando un programa de secuestro de datos cifra el volumen, el arreglo cifra en espejo o con paridad, exactamente igual de rápido. La redundancia no distingue entre una escritura legítima y una catástrofe: solo sabe replicarla.

Qué cubre un arreglo y qué cubre una copia

Amenaza¿Lo cubre un arreglo de discos?¿Lo cubre una copia de seguridad?
Se rompe un discoSí, pero con parada y restauración
Alguien borra archivos por errorNo
Secuestro de datos que cifra el volumenNoSí, si la copia es inalterable
Falla la controladora o la fuenteNo siempre
Un error de la aplicación corrompe la baseNoSí, volviendo a un punto anterior
Incendio, robo o inundación de la sedeNoSí, si hay una copia fuera del edificio
Un arreglo cubre una sola casilla de seis. Las otras cinco exigen copias de seguridad reales.

La regla de las tres copias

Por eso la regla que el sector usa para cerrar ese hueco se resume en tres cifras: tres copias de cada dato, en dos soportes distintos y una de ellas fuera de la sede. A esa fórmula clásica se le añade hoy una condición más, la de que al menos una copia sea inalterable, precisamente porque el secuestro de datos aprendió a borrar los respaldos antes de cifrar; ese comportamiento está explicado en el artículo sobre respaldo inmutable.

Asimismo, conviene añadir una idea más. Los niveles de RAID y la alta disponibilidad resuelven el mismo tipo de problema —que una pieza rota no detenga el servicio— mientras que las copias resuelven el problema contrario: volver atrás cuando el dato correcto ya se perdió. Son capas complementarias, y quien tiene una sola de ellas tiene la mitad del plan. El artículo sobre alta disponibilidad desarrolla la primera capa con detalle.

Cómo elegir entre los niveles de RAID según el caso

Con lo anterior sobre la mesa, la elección entre los niveles de RAID se vuelve mecánica. Esta tabla recoge los casos que aparecen una y otra vez en empresas medianas.

SituaciónNivel recomendadoPor qué
Par de discos de arranque del servidorRAID 1Sencillo, reconstrucción inmediata y suficiente para el sistema operativo
Base de datos, ERP o servidor de correoRAID 10Escritura sin penalización de paridad y reconstrucción corta
Almacén de máquinas virtualesRAID 10Muchas escrituras pequeñas y simultáneas de varios sistemas
Carpeta compartida o servidor de archivosRAID 5 con pocos discos, RAID 6 a partir de seisPrima la capacidad y la carga es sobre todo de lectura
Disco de destino de los respaldosRAID 6Discos grandes, reconstrucciones largas y ningún margen para perder el respaldo
Videovigilancia o archivo históricoRAID 6Escritura secuencial constante sobre unidades de alta capacidad
Espacio temporal de trabajo que se puede regenerarRAID 0Solo aquí compensa renunciar por completo a la redundancia
Guía rápida de decisión. Ante la duda entre dos opciones, gana la que reconstruya más rápido.

Por último, una cuenta sirve de contraste para casi todos estos casos. Un RAID 5 de cuatro discos deja más capacidad que un RAID 10 de cuatro discos, pero tarda mucho más en reconstruirse y escribe con una penalización del doble. Si el volumen soporta un servicio que la empresa necesita despierto, la capacidad extra casi nunca vale ese riesgo.

Errores frecuentes al montar un arreglo

  • Comprar los discos del mismo lote. Unidades fabricadas el mismo día y sometidas a la misma carga tienden a fallar en fechas próximas. Mezclar lotes, o incluso fabricantes compatibles, reparte ese riesgo.
  • Dejar el arreglo sin disco de reserva. Sin él, la ventana de riesgo no dura lo que dura la reconstrucción, sino lo que tarda alguien en darse cuenta y llevar un disco.
  • Usar discos de escritorio en un arreglo. Sus tiempos de espera ante un error son largos, y la controladora acaba expulsando un disco sano por no responder a tiempo.
  • Confiar en el RAID de la placa base. Suele ser software con controlador propietario: si cambia la placa, el volumen puede volverse ilegible.
  • No apuntar la configuración. Orden de los discos, tamaño de banda, modelo de controladora y versión del firmware valen oro el día de una recuperación.
  • Ampliar el arreglo hasta llenarlo. Un volumen al noventa y cinco por ciento se fragmenta, se ralentiza y complica cualquier migración posterior.
  • Dar por hecho que ya hay copias. Conviene comprobarlo, y sobre todo probar una restauración completa; una copia que nunca se ha restaurado es una hipótesis, no un respaldo.

Preguntas frecuentes sobre los niveles de RAID

¿Se pueden mezclar discos de distinto tamaño?

Técnicamente sí, aunque el arreglo tratará a todos como si midieran lo que el más pequeño. Un disco de 8 TB junto a tres de 4 TB aporta 4 TB y desperdicia la mitad. Algunos sistemas de almacenamiento doméstico saben aprovechar el sobrante; una controladora clásica, no.

¿Tiene sentido el RAID con discos de estado sólido?

Desde luego. Un disco de estado sólido también se avería, y además tiene un número finito de escrituras. Lo que cambia es el equilibrio: como su rendimiento es altísimo, la penalización de escritura de la paridad pesa menos, y el RAID 5 vuelve a ser razonable en más escenarios. Eso sí, conviene verificar que la controladora deja pasar la orden de descarte, sin la cual el rendimiento se degrada con el tiempo.

¿Cuál de los niveles de RAID es el más rápido?

Depende de la operación. Por ejemplo, en lectura secuencial pura gana el RAID 0, seguido del 5 y el 6. En escritura aleatoria, que es la que sufren las bases de datos, gana el RAID 10 con claridad. Como casi ninguna carga real es puramente secuencial, el 10 suele ser el más rápido en la práctica.

¿Puedo cambiar de nivel sin perder los datos?

Muchas controladoras y el subsistema de Linux permiten migrar entre niveles de RAID en caliente, por ejemplo de RAID 1 a RAID 5 al añadir un disco. El proceso funciona, aunque tarda horas y deja el arreglo vulnerable mientras dura. Antes de empezar hay que tener una copia verificada, sin excepción.

¿Un NAS pequeño necesita todo esto?

En efecto, un equipo de almacenamiento en red aplica los mismos niveles de RAID que un servidor, con la misma mecánica y las mismas limitaciones. Su interfaz lo esconde bajo nombres comerciales, pero debajo hay espejo o paridad. Y la advertencia central no cambia: sigue sin ser una copia de seguridad.

Qué conviene llevarse de esta guía

Los niveles de RAID no son una decisión de catálogo, sino una forma de repartir tres cosas escasas: capacidad, velocidad y margen de error. Quien quiere capacidad elige paridad; quien quiere velocidad de escritura elige espejo; quien no quiere sobresaltos elige el que se reconstruya antes.

Sin embargo, por encima de la tabla hay una regla que no cambia con la tecnología. Un arreglo mantiene el servicio en pie cuando se rompe un disco, mientras que una copia devuelve el dato cuando el dato se perdió. Hacen falta las dos, y hace falta que alguien mire los avisos antes del segundo fallo.

Por lo demás, en KHARONTE administramos servidores, almacenamiento y centros de datos de empresas que prefieren no tener que revisar un led ámbar cada mañana. Si quiere delegar esa parte, el servicio de infraestructura y datacenter cubre el dimensionamiento del arreglo, su vigilancia y la sustitución de discos; y el de continuidad operativa y respaldo se ocupa de la capa que el RAID nunca va a cubrir, con pruebas de restauración incluidas.

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